"—¿Cómo sabes quien
es actriz y quién no? Eres actriz si tienes un papel. No si lo estás
esperando. Sin ese trabajo y esas frases que decir, una actriz es sólo una
chica normal más que intenta no mostrarse tan asustada como se siente."
Andrea Leeds, en
"Damas de teatro" (Stage Door, RKO, 1937, guión de Morrie Ryskind y Anthony
Veiller).
Tuvo ciertamente muchos días de gloria y todavía podía sorprendernos con
su carisma íntegro a pesar de los años transcurridos. Incapaz de matar un
ruiseñor, tuvo el mundo en sus manos y fue el hidalgo de los mares. Con él no
importaba que el cielo fuera amarillo o que se acercara la hora final.
Cuando era joven y
empezábamos a distinguir su perfil entre la cosecha habitual, esquilmada por la
llamada de las armas, podía ser nuestro hermano mayor, o el novio con el que
nuestras madres soñaban para nosotras. Tan alto, tan limpio, tenía que ser
bueno a la fuerza y estar destinado a la conquista. Su boca estaba hecha para ser
besada, su pelo para ser revuelto. A veces dejaba salir un poco de su lado
perverso y atormentado, de su ambigüedad natural, olvidaba su educación por los
instintos, y no teníamos más remedio que matarle y morir con él, porque la vida
sin su presencia no merecería ser vivida.
Sus tormentos eran
nuestro éxtasis. Lo pasaba mal por llevar un simple traje gris, por no recordar
que era un hombre bueno y no un asesino, por obsesionarse con una ballena
blanca y apocalíptica, porque había amado y luchado y veía llegar una muerte
estúpida que aún quería disputar a los buitres.
Cuando nos faltó Gary
encontramos en él al único galán, al portador del testigo. Desmañado, decidido
y comprensivo, podía dar la vuelta al tópico y convertir a la princesa en
cenicienta. Ahora que las películas han encogido, ya no nos quedan horizontes
de grandeza ni tipos de una pieza, como acostumbraba ser él, tan tierno,
sencillo y digno, con sus sonrientes ojillos y sus expresivos levantamientos de
cejas. Por eso, cuando volvía a aparecer después de temporadas de retiro, es un
placer comprobar que seguía siendo el mismo, un poco más viejo cada vez, pero
tan noble y mítico como siempre.
Él tenía ahora las
llaves del reino de los inolvidables. Cuando Peck se fue, lo más tarde
posible, sin duda cerró la puerta tras él y no la abrirá más que aquellos que
posean el encanto suficiente, como él, para soportar sin aspavientos que salga
el rojo cuando se ha apostado al negro.
Filmografía de Gregory Peck (1916-2003)
1944: "Days of Glory" (Días de gloria) Jacques Tourneur
1944: "The Keys of the Kingdom" (Las llaves del reino) John M.
Stahl
1945: "Valley of Decision" (El valle del destino) Tay Garnett
1945: "Spellbound" (Recuerda) Alfred Hitchcock
1946: "The Yearling" (El despertar) Clarence Brown
1946: "Duel In the Sun" (Duelo al sol) King Vidor
1947: "The Macomber Affair" (Pasión en la selva) Zoltan Korda
1947: "Gentleman's Agreement" (La barrera invisible) Elia Kazan
1948: "The Paradine Case" (El proceso Paradine) Alfred
Hitchcock
1948: "Yellow Sky" (Cielo amarillo) William A. Wellman
1949: "The Great Sinner" (El gran pecador) Robert Siodmak
1949: "Twelve O'Clock High" (Almas en la hoguera) Henry King
1950: "The Gunfighter" (El pistolero) Henry King
1951: "Only the Valiant" (Sólo el valiente) Gordon Douglas
1951: "David and Bathsheba" Henry King
1951: "Captain Horatio Hornblower" (El hidalgo de los mares)
Raoul Walsh
1952: "The Snows of Kilimanjaro" (Las nieves del Kilimanjaro)
Henry King
1952: "The World In His Arms" (El mundo en sus manos) Raoul Walsh
Una fugaz visión de su
rostro iluminado por unas oportunas llamas a ella dedicadas puso el mundo en
sus manos, que apretaron más tarde entre sus dedos la muy querida tierra roja
de Tara.
Su prodigiosa
interpretación del papel femenino más deseado de todos los tiempos le da
derecho a ocupar un lugar especial en cualquier antología. Pero rindámosle
tributo también por su brillante carrera en el teatro, y por la escasa veintena
de apariciones en la pantalla plateada que nos dejó antes de perder otra vez la
guerra, una batalla más íntima y cruel porque ahora sí que era la suya propia.
La frágil muchacha
inglesa no era bella, pero sí una excelente actriz, sensible, con personalidad
suficiente para enmascararla tras cualquier personaje y hacer brotar de ella lo
que convenía a cada papel. Pertenecía a la tradición británica del teatro y,
dicho esto, poco más hay que añadir: su perfecta combinación de agresividad y
dulzura, su versatilidad, su imparable caminar en cuanto decidía qué era lo que
deseaba, aquel aire de inocente colegiala del que tan bien supo sacar
partido...
Tuvo la audacia de
repetir la hazaña una vez más, y le dio la vuelta a su propio mito en un alarde
de genialidad, doce años después, consiguiendo que el trole del tranvía
volviera a echar chispas, anticipándose a su propio destino.
Su última travesía fue
por mar, después de que le fuera negado transitar por la senda de los
elefantes, pero no antes de que el cuaderno de bitácora viera repletas sus
páginas con una legendaria historia de amor, agridulce, como muchas de las que
ella había interpretado.
La luz de las velas se extinguió con suavidad,
a ritmo de vals. La enfermedad se cebó en Vivien y nos privó quizás de una
otoñal Escarlata jurando que nunca dejaría pasar el amor de largo. Sólo ella
podría hacerlo otra vez. Atreverse a usurpar sus gestos de niña traviesa, de
patética decadente, de egoísta luchadora... es un acto de lesa majestad, una traición
a la Causa, porque pertenecen a una época que debemos buscar en las pantallas
más añejas, porque se fue con el viento.
Filmografía de Vivien Leigh (1913-1967)
1935: "Things Are Looking up" Albert de Courville
1935: "The Village Squire" Reginald Denham
1935: "Gentlemen's Agreement" George Pearson
1935: "Look Up and Laugh" Basil Dean
1937: "Fire Over England" William K. Howard
1937: "Twenty One Days Together" (Veintiún días juntos) Basil
Dean
1937: "Dark Journey/The Anxious Years" (La mujer enigma) Victor
Saville
1937: "Storm in a Teacup" Victor Saville e Ian Dalrymple
1938: "A Yank at Oxford" (Un yanqui en Oxford) Jack Conway
1938: "St. Martin's Lane/Sidewalks of London" (Callejón sin
salida) Tim Whelan
1939: "Gone With The Wind" (Lo que el viento se llevó) Victor
Fleming
1940: "Waterloo Bridge" (El puente de Waterloo) Mervyn Le Roy
1941: "That Hamilton Woman/Lady Hamilton" (Lady Hamilton)
Alexander Korda
1945: "Caesar and Cleopatra" (César y Cleopatra) Gabriel Pascal
"No quiero la realidad. ¡Quiero la magia! ¡Sí, sí, la magia! Esto es
lo que trato de darle a la gente. Distorsiono las cosas para ellos. No digo la
verdad.
Y si eso es pecado, ¡no me importa condenarme por ello!"
(Vivien Leigh en
"Un tranvía llamado Deseo" (A Streetcar Named Desire, Warner Bros,
1951), Guión de Oscar Saul y Tenessee Williams. Dirección por Elia Kazan)
Te paseas por nuestros sueños mascando cigarrillo, enfundado en una gabardina,
con una pistola en la mano, mordiendo las palabras. Si alguien hiciera el
recuento, resultarías ser el más imitado, el más parodiado, el más citado de
los actores... y el más desconocido de los hombres que contribuyeron a hacer
del cine ese torbellino de identificación y proyección que ha hechizado al
público durante años. Llama a cualquier puerta y habrá siempre alguien que
hablará de ti como si hubiera compartido contigo cientos de horas desesperadas.
Pocos saben que no eras
tan duro como Spade, aunque sí tan desencantado como Rick. Tras tu rostro
tallado de tristeza de sabueso estaba la persona que trataba de vivir según sus
propias y particulares normas, el actor que necesitó años de aprendizaje en
papeles muy poco agradecidos para comprender los mecanismos de una industria
que luego haría de él el mito por excelencia. Tú sabías que cuanto más alto se
sube, más dura es la caída, y no querías que llegara nunca ese momento. Por
eso, cuando por fin alcanzaste la cima, escogías con cuidado tus papeles y los
moldeabas a tu estilo, haciendo que encajaran en tu propia personalidad como un
sombrero sobre la cabeza de Marlowe.
Te gustaba hacer bien tu
trabajo y eras despiadado con los que no se lo tomaban en serio. Sabías muy
bien el impacto que las películas tenían en la gente, que todos querían ser
como tú, el hombre que no podía ser sometido a ningún tipo de autoridad, de
chantaje, de cadenas... y que muy pocos logran estar contentos con su forma de
vida.
Tu labio herido te
permitía convertir la sonrisa en una mueca, como diciéndonos que hay poco por
lo que merezca la pena sonreír. Habías visto mucho, pero no te preciabas de
tener la última palabra. Y sabías disfrutar de lo que te gustaba, porque te lo
habías ganado después de trabajar por ello. Al timón de tu nave, te sentías
dios y esclavo, rey y súbdito, poderoso y necesitado al mismo tiempo.
Qué poco sabemos, Bogey,
del hombre que no veíamos tras tus broncos personajes. Era aún más atractivo
que ellos, tal vez porque era de carne y hueso.
Filmografía de Humphrey Bogart
(1899-1957)
1928: "The Dancing Town"
1930: "Broadway's Like that" Murray Roth (Corto)
1930: "A Devil with Women" (El conquistador) Irving Cummings
1930: "Up the River" (Río Arriba) John Ford
1931: "Body and Soul" (Cuerpo y alma) Alfred Santell
1931: "Bad Sister" Hobart Henley
1931: "Women of all Nations" (¡Vaya mujeres!) Raoul Walsh
1931: "A Holy Terror" (El temerario) Irving Cummings
A veces, cuando se pasa revista a los rostros ya eternos gracias a la complicidad de la cámara y la luz, hay uno que llama la atención por salirse fuera de lo normal y, sobre todo, por corresponder a un nombre que pocos recuerdan. Sólo unos cuantos escogidos paladean con emoción esas dos palabras: Gene Tierney. El misterio que la envolvía no era más que un acicate para acercarse una vez más a ese exótico embrujo que destilaba en cada fotograma.
¿Qué fue de Gene Tierney?, nos preguntamos un día, extrañados de que tan atractiva y elegante actriz no convocara ya nuevos desvaríos fílmicos en masa. ¡Oh, dioses todos de Egipto, Amón, Ra y Atón! ¿Desconocían los herejes aquella belleza morena, ignoraban el brillo de aquellos ojos verdiazules, se había perdido el recuerdo de aquella figura dulce, sensual en sarong, vaporosa en batas de recién casada, provocadora en miriñaque...?
Y entonces recordamos. Recordamos como en un sueño que también hay infiernos en la tierra, que la vorágine de la locura se tragó un día a Gene Tierney, y que únicamente la devolvía a la superficie para ponerla de nuevo al borde del peligro, caminando por el filo de la navaja. No es extraño que, cansada de luchar consigo misma, desapareciera durante largos años y se perdiera su memoria.
Por suerte nos dejó una estimulante serie de personajes, sensaciones, recuerdos, antes de convertirse en el pálido reflejo de cualquiera de sus heroínas. Supo sufrir en melodramas donde ella era víctima propiciatoria, ingenua e indefensa; también unió talento y hermosura para ser una de las mejores y más inolvidables malas de la historia, atrincherada en su inocente y suave apariencia para cometer una cadena de crímenes que sólo el cielo puede juzgar. Dio un toque de suprema elegancia a la comedia, donde la vimos envejecer tal y como lo hubiera hecho realmente si la vida la dirigiera Lubitsch.
Varias de las películas en las que intervino no merecerían ni una nota al pie en la más benigna historia de la industria si no fuera por que ella estaba allí, exótica o sofisticada, víctima o vengadora, rural o cosmopolita. Los fantasmas son muy suyos a la hora de enamorarse y debemos inclinarnos ante su buen gusto en la elección, y envidiarlos.
Cuando muere el día, sentémonos en nuestra butaca favorita al lado del fuego, mientras la lluvia golpea los cristales y la niebla envuelve las calles, y dejémonos llevar por la ensoñación. Reivindiquemos a Gene. Quizás cuando abramos de nuevo los ojos, reviva ante ellos, otra vez, cerca de nuestro corazón.
Filmografía de Gene Tierney (1920-1991)
1940: "The Return of Frank James" (La venganza de Frank James)
Fritz Lang
1940: "Hudson's Bay" (El renegado) Irving Pichel
1941: "Tobacco Road" (La ruta del tabaco) John Ford
1941: "Belle Starr" (Belle Starr) Irving Cummings
1941: "The Shanghai Gesture" (El embrujo de Shanghai) Josef Von
Sternberg
1941: "Sundown" (Cuando muere el día) Henry Hathaway
1942: "Son of Fury" (El hijo de la furia) John Cromwell
1942: "China Girl" (Infierno en la tierra) Henry Hathaway
1942: "Rings on Her Fingers" Rouben Mamoulian
1942: "Thunder Birds" William A. Wellman
1943: "Heaven Can Wait" (El diablo dijo no) Ernst Lubitsch
1944: "Laura" (Laura) Otto Preminger
1945: "A Bell for Adano" (La campana de la libertad) Henry King
1945: "Leave Her to Heaven" (Que el cielo la juzgue) John M.
Stahl
1946: "Dragonwyck" (El castillo de Dragonwyck) Joseph L.
Mankiewicz
1946: "The Razor's Edge" (El filo de la navaja) Edmund Goulding
1947: "The Ghost and Mrs. Muir" (El fantasma y la señora Muir)
Joseph L. Mankiewicz
1948: "The Iron Curtain/Behind the Iron Curtain" (El telón de
acero) William A. Wellman
1948: "That Wonderful Urge" (Ese impulso maravilloso) Robert
Sinclair
1949: "Whirlpool" (Vorágine) Otto Preminger
1950: "Night and the city" (Noche en la ciudad/Siniestra obsesión)
Jules Dassin
1950: "Where the Sidewalk Ends" (Al borde del peligro) Otto
Preminger
1951: "Close to my Heart" (Cerca de mi corazón) William
Keighley
1951: "The Mating Season" (Casado y con dos suegras) Mitchell
Leisen
1951: "On the Riviera" (En la costa Azul) Walter Lang
1951: "The Secret of Convict Lake" (El secreto de Convict Lake)
Michael Gordon
1952: "Way of a gaucho" (Martín el gaucho) Jacques Tourneur
1952: "Plymouth Adventure" (La aventura de Plymouth/La nave del
destino) Clarence Brown
1953: "Never Let Me Go" (No me abandones) Delmer Daves
1954: "Personal Affair" (Escándalo en Rudford) Anthony
Pelissier
1954: "Black Widow" Nunnally Johnson
1954: "The Egyptian" (Sinuhé el egipcio) Michael Curtiz
1955: "The Left Hand of God" (La mano izquierda de Dios) Edward
Dmytryk
1962: "Advise and Consent" (Tempestad sobre Washington) Otto
Preminger
1963: "Toys in the Attic" (Juguetes en el ático) George Roy
Hill
1963: "Las cuatro noches de la luna llena" Sobey Martin
1964: "The Pleasure Seekers" (En busca del amor) Jean Negulesco
1969: "Daughter of the mind" Walter Grauman (TV)
1969: "Conspiracy of silence" (serie FBI)
1980: "Scruples" (Escrúpulos) Alan J. Nevi y Hy Averback (TV)
"—...No voy mucho al cine porque me aburre. Cuando se ha visto una película, se han visto todas.
—¡Ah, gracias!
—¡Oh, no se ofenda! Son entretenidas para la mayoría, pero... las figuras de la pantalla no tienen ningún interés para mí. Porque ni hablan, ni actúan, sólo saben hacer el tonto. Verá...
—...Un momento... ¿Cree acaso que yo no soy actor? ¿Que la mímica del cine no es arte?
—¡Pues claro que no!: interpretar un personaje es expresar sus reacciones con palabras magníficas..."
(Debbie Reynolds y Gene Kelly en "Cantando bajo la lluvia" (Singin' in the Rain, MGM, 1952) guión de Betty Comden y Adolph Green))